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El Ayuntamiento de Igualada celebra el primer acogimiento civilBARCELONA: Igualada fue el escenario ayer del primer «bautizo civil» o «ceremonia de imposición de nombre» de España. Fue un acto en el que el alcalde leyó dos fragmentos de la Carta de los Derechos Humanos de los niños en la ONU, así como un capítulo de la Constitución española referente a la educación. Esta celebración, heredada de la Revolución Francesa, tiene por objetivo dar la bienvenida a los niños en los principios democráticos desde un punto de vista laico. El primer bautismo por lo civil llega en un momento de máxima tensión de la Iglesia sobre cómo deben llamarse estas ceremonias. Si hasta ahora el principal motivo de debate se centraba en si las bodas entre homosexuales deberían o no llamarse «matrimonios», ayer la población barcelonesa de Igualada dio un paso adelante celebrando el primer bautizo por lo civil de España, una alternativa laica cuyo nombre completo es «ceremonia civil de imposición de nombre». Se trata de un evento cuyo lema es dar la «bienvenida democrática» al recién nacido bajo los principios de libertad, igualdad y respeto. Es un planteamiento pionero en Cataluña. La población de Igualada lo aprobó en agosto, y la de Sant Boi de Llobregat celebrará «bautismos civiles» o «acogimientos civiles» a mediados del próximo mes de diciembre, habiendo contado con el beneplácito de todos los partidos y sólo con la negativa de los dos representantes de CiU. En el resto de España no se ha avanzado tanto en la materia. Las dos preguntas que hicieron aprobar esta iniciativa es que si existen bodas por lo civil, ¿por qué no bautizos? O, ¿existe el derecho de los niños a tener una ceremonia civil alternativa al bautismo cristiano? En el caso de Sant Boi, los responsables municipales argumentaron que la «ceremonia de bienvenida» que «algunas familias de la ciudad han solicitado la celebración social del nacimiento de un hijo o una hija mediante un acto civil», al que «lógicamente hay que dar respuesta». Evidentemente, por lo civil el maestro de ceremonias no es un cura que cita un pasaje bíblico. Su figura se sustituye por la del alcalde, que ayer, en el caso del «bautizo» del pequeño Marcel Planell de Igualada, leyó dos fragmentos de la carta de los Derechos Humanos de los niños en la ONU, así como un capítulo de la Constitución española referente a la educación. También acogió unas piezas en violoncelo y un parlamento de la madre del pequeño, Carmela Planell, que quiso agradecer al Ayuntamiento la oportunidad que ha ofrecido a su hijo de acogerlo como ciudadano, y que abre puertas a nuevas solicitudes. La madre del niño comenzó a moverse para promover esta ceremonia en Barcelona, donde residía antes de trasladarse a Igualada, pero se encontró con que el Ayuntamiento «no quiso entrar en polémica con la Iglesia», según declaró ayer a Efe. Tanta fue la preocupación de los presponsables del Consistorio en aquel momento, y tan atractiva era la idea de basarse en unos valores democráticos laicos, que incluso y para evitar problemas con el clero se pensó en rescatar una vieja tradición que se remonta al año 1000, en el que al niño se le concedía el acta de ciudadano. Existe un referente de esta celebración. Fue también en Cataluña, en la población barcelonesa de Alella y hasta 1999, cuando su alcalde, Antoni Caralps, se marchó dejando el legado de haber llegado a oficiar una treintena de «bautizos civiles» al año. 8/11/2004 |